

AUTOR: BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.
ÉPOCA: Este cuadro es de la época barroca del siglo XVII.
DESCRIPCIÓN
Algunas pinturas del Prado se refieren a momentos de la infancia de Cristo, presentándolo generalmente en compañía de sus padres; estas representaciones se denominan “Sagradas Familias” y en ellas aparece con frecuencia Juan, el otro niño pariente de Jesús que después sería el anunciador de su presencia entre los judíos. Puedes encontrar ejemplos maravillosos de estas composiciones en la sala (la 2) dedicada a Rafael de Urbino, el gran pintor del Renacimiento italiano. Son tantas las Sagradas Familias que pintó, que por fuerza ha de distinguirlos dándoles un nombre relativo a algún detalle de la escena; así, las del Prado se llaman “del Cordero”, “del Roble”, “de la Rosa”… una más, la llamada “de la Perla” ; lo es sin embargo porque, según se dice, su poseedor Felipe IV la consideraba “la Perla” de su colección.
También se puede encontrar a María con su hijo y el niño Juan, acompañados en esta ocasión por otros miembros de la familia, puedes verlos en una de las primeras pinturas del Renacimiento español, la titulada “Santa Ana, la virgen, Santa Isabel, San Juan y Jesús Niño”. En la que aparecen las madres de los dos niños y la madre de la Virgen. También podemos encontrar representaciones del Niño solo, o simplemente acompañado por su primo Juan.
Texto Bíblico: (LC, 2, 33-40)
“Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. “
ÉPOCA: Este cuadro es de la época barroca del siglo XVII.
DESCRIPCIÓN
Algunas pinturas del Prado se refieren a momentos de la infancia de Cristo, presentándolo generalmente en compañía de sus padres; estas representaciones se denominan “Sagradas Familias” y en ellas aparece con frecuencia Juan, el otro niño pariente de Jesús que después sería el anunciador de su presencia entre los judíos. Puedes encontrar ejemplos maravillosos de estas composiciones en la sala (la 2) dedicada a Rafael de Urbino, el gran pintor del Renacimiento italiano. Son tantas las Sagradas Familias que pintó, que por fuerza ha de distinguirlos dándoles un nombre relativo a algún detalle de la escena; así, las del Prado se llaman “del Cordero”, “del Roble”, “de la Rosa”… una más, la llamada “de la Perla” ; lo es sin embargo porque, según se dice, su poseedor Felipe IV la consideraba “la Perla” de su colección.
También se puede encontrar a María con su hijo y el niño Juan, acompañados en esta ocasión por otros miembros de la familia, puedes verlos en una de las primeras pinturas del Renacimiento español, la titulada “Santa Ana, la virgen, Santa Isabel, San Juan y Jesús Niño”. En la que aparecen las madres de los dos niños y la madre de la Virgen. También podemos encontrar representaciones del Niño solo, o simplemente acompañado por su primo Juan.
Texto Bíblico: (LC, 2, 33-40)
“Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. “
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